CÓRDOBA
Capital del
califato instaurado por los Omeyas en Al-Andalus, el mayor foco de cultura de Europa en su etapa de mayor esplendor, en la que
convivieron las tres religiones monoteístas, cristiana, árabe
y judía, Córdoba se asienta sobre un meandro del
Guadalquivir, a los pies de Sierra Morena. Población aproximada
300.000 habitantes
Historia.
Córdoba
se levanta sobre un antiquísimo asentamiento íbero,
en el que los romanos establecieron en el siglo II a.d.C. la
primera colonia patricia en Hispania Ulterior, comunicada directamente
con Roma a través de la Vía Augusta. Entre los
personajes más notorios de la Córdoba romana, destacan
el filósofo Séneca (precursor del estoicismo y
preceptor de Nerón) y el poeta Lucano. La decadencia de
Roma se hace sentir también en Córdoba, de la que
se traslada la capitalidad de la Bética a favor de Sevilla
en el siglo III de nuestra era. En el siglo VI, la ciudad es
conquistada por los visigodos, y tras la derrota de don Rodrigo,
dos siglos más tarde, comienza el mandato de los árabes,
con el que comienza a recuperar su importancia territorial, económica
y cultural. Córdoba se convierte de nuevo en capital del
territorio, ahora Al-Andalus, y tras la victoria del príncipe
omeya Abd al-Rahmán, en el siglo VIII, en emirato independiente.
Tiene lugar una renovación urbanística importante
y un aumento espectacular de la población, que llega hasta
el millón de habitantes en el siglo X, entre los que convivían
las culturas árabe, cristiana y judía. Abderramán
III, que instaura el califato en el 929, es una de los personajes
más significativos de su época, junto al pensador
Averroes y el médico Avicena, ambos árabes, y al
médico y pensador judío Maimónides. En tiempos
de Hissan II, Almanzor realizó expediciones de castigo
sobre los territorios cristianos. Tras la muerte de Almanzor,
en los primeros años del siglo XI, comienza una guerra
civil que provoca la caída del califato, abolida por la
burguesía cordobesa y el inicio de los reinos de taifas.
Dos siglos más tarde, Fernando III conquista la ciudad,
en franca decadencia, que se ve incrementada por la participación
de la ciudad desde entonces en las numerosas refriegas civiles
a que se enfrentó el reino de Castilla hasta la llegada
de los Reyes Católicos. En el siglo XIX, la invasión
de Napoleón y las diferencias entre absolutistas y liberales
afectan de forma especial a Córdoba.
Artesanía.
Gozan
de fama reconocida las labores artesanales de platería
(aunque tienen también una larga tradición los
bordados en oro y plata) y el repujado en cuero, en las dos modalidades
de guadamecí y cordobán. En cerámica, destacan
los objetos decorados según la tradición califal,
con vivos colores, así como las innovaciones en el diseño
desarrolladas en los últimos años. En Córdoba
se siguen fabricando de forma artesanal las guitarras. Monumentos.
Córdoba
conserva el puente sobre el río Guadalquivir, cuyos
cimientos datan de la época romana, cuando formaba parte
de la Vía Augusta. En el extremo sur, se halla la Torre
de la Calahorra, que aúna dos torres árabes
edificadas sobre una puerta romana, inicialmente, unidas por
un arco. Tenían una misión defensiva y de control,
y actualmente alberga al Instituto para el Diálogo de
las Tres Culturas. Al otro lado del puente, nos encontramos con la
Puerta del Puente, y junto a ella, el Triunfo de San Rafael,
obra de Michel de Verdiguier, con la estatua del arcángel
sobre una columna. En el cauce del río se conservan varios molinos árabes,
de los que destacan los de Enmedio, de Papel y
de la Albolafia, este último cerca de la Puerta
del Puente. El ruido de la noria de este molino, llegaba hasta
el Alcázar de los Reyes Cristianos (y molestaba
a Isabel la Católica), mandado construir por Alfonso XI
en 1328 sobre cimentación romana, cuyo fin inicial era
servir de residencia real durante las visitas a la ciudad. Más
tarde fue sede de la Inquisición y cárcel militar
y civil. Cuenta con jardines con albercas mudéjares,
muralla, Torre del Homenaje y Caballerizas Reales.
En el interior se exponen obras escultóricas y artesanales
de la época romana, como el sarcófago del siglo
III, los mosaicos de Polifemo y Galatea y de Psique y Cupido.
Desde las Caballerizas, reconstruidas en el siglo XVIII, se accede
al barrio del Alcázar Viejo, en el que destacan
sus famosos patios. Frente al Alcázar, en los jardines
del Campo Santo de los Mártires, se encuentran los
restos de unos baños árabes. En la misma
zona, frente a la Mezquita, se hallan El Palacio Episcopal (que
acoge al Museo Diocesano de Bellas Artes), y el Hospital de
San Sebastián, con fachada renacentista de estilo
gótico florido, antigua casa de expósitos,
y actual sede del Palacio de Congresos.La mezquita de Córdoba fue
construida en cuatro fases. Iniciada en el 780 bajo el mandato
de Abderramán I, se fue engrandeciendo con las ampliaciones
ordenadas en los sucesivos reinados de Abderramán II,
Abderramán III (que añadieron el patio de las abluciones
y el alminar), Alhaken II (al que se debe el mihrab o nicho oratorio,
y el oratorio del califa) y Almanzor. Se trata de un edificio
rectangular con un gran patio situado en uno de los extremos.
La fachada de todo el recinto es de aspecto sobrio y robusto,
con muros de piedra rematados en almenas, en los que destacan
las diferentes puertas de acceso al templo y al patio. A este último,
llamado Patio de los Naranjos, dedicado a las abluciones,
se accede a través de la Puerta de los Deanes, la Puerta
de la Leche, la Puerta de Santa Catalina, la Puerta del Caño
Gordo y la Puerta del Perdón, situada junto a la torre
campanario (construida sobre el alminar), junto a la que se encuentra,
en una capilla enrejada, la Virgen de los Faroles. El
recinto de las oraciones cuenta con las puertas de Palacio,
de San Miguel, de San Esteban (parte de una iglesia visigoda
anterior), del Sagrario y, con a cceso desde el patio, la
Puerta de las Palmas o Arco de las Bendiciones. El interior
de la mezquita se caracteriza por la sucesión de columnas de
granito, jaspe y mármol, hasta un total de 856, sobre
las que se apoyan arcos dobles superiores de medio punto e inferiores
de herradura. En el muro sur se sitúa el mihrab, nicho
oratorio con techo en forma de concha marina, arcos polilobulados,
y mosaico de polvo de vidrio en tonos azules y dorados según
la técnica del tapiz, regalo del emperador de Bizancio.
En el siglo XVI, se construyen varias capillas cristianas, la
mayoría en los laterales, que restaron luminosidad al
edificio. Las capillas más destacables son la Capilla
de la Sacristía o de Santa Teresa (la más amplia),
la del Sagrario, la del Cardenal (junto al mihrab),
la de Villaviciosa (con arcos polilobulados) y la Capilla
Real, que guarda los restos de dos reyes cristianos, descendientes
de Alfonso X. En el centro de la mezquita se ubica la catedral,
para cuya construcción se derribaron 157 columnas. Destacan
la impresionante lámpara central, la sillería
del coro, en madera de caoba, de estilo churrigueresco, obra
de Pedro Duque Cornejo, los púlpitos tallados en
mármol por Michel de Verdiguier, y el retablo renacentista,
de Alonso Matías. En el interior de la mezquita se custodian
numerosos objetos y restos de la época visigoda, entre
los que destaca una pila bautismal.
Próximo
a la Mezquita, encontramos el Convento de la Encarnación,
del siglo XVI, con iglesia barroca del XVII. Algo más
alejado, el Museo Arqueológico Provincial, con
fachada renacentista y bellos patios, exhibe una importante colección
de objetos de diferentes épocas, desde la prehistoria
hasta la edad media. En el barrio de los plateros, cerca del
arco del Portillo (parte de la muralla árabe), se halla
la iglesia de San Francisco, antiguo convento franciscano,
a la que pertenece la hermandad del Cristo de la Caridad. En
la plaza del Potro, del siglo XVI, se sitúan la Posada del
mismo nombre (mencionada por Miguel de Cervantes en sus obras),
una fuente central, otro Triunfo de San Rafael, el Museo de
Bellas Artes (con pórtico renacentista y obras pictóricas
de Zurbarán, Rusiñol y Zuloaga), y la Casa-Museo
de Julio Romero de Torres.En el barrio de la Judería,
de estrechas calles y casas con patio, se encuentra la sinagoga,
construida en el siglo XIV, bajo el reinado de Alfonso XI, de
estilo mudéjar y decorada con inscripciones de salmos
hebreos. Cerca de la Sinagoga, en una plaza, la estatua de Maimónides,
y en el límite del barrio, junto a la Puerta de Almodóvar,
la estatua de Séneca. Se sitúa también en
la zona el Museo Municipal Taurino, y el Hospital del
Cardenal Salazar.
Cerca
de la plaza de la Corredera, del siglo XVII, de estilo
castellano con soportales, se encuentra el nuevo Ayuntamiento,
junto a los restos de un templo romano del siglo I, del
que se conservan columnas y capiteles de grandes dimensiones.
En la plaza de los Dolores o de los Capuchinos, con una imagen
del Cristo de los Faroles en el centro, obra del siglo
XVIII, se sitúa el Hospital de San Juan y San Vicente,
con iglesia barroca. Enfrente, la Iglesia del Cristo de los Faroles.
En un lateral de la Plaza de Colón, aparece el Palacio
de la Diputación, antiguo convento de mercedarios,
y en el otro extremo, la Torre de Malmuerta, antes unida
a la muralla. En la plaza del Conde de Priego, el Convento
de Santa Isabel, fundado en 1.491, y la Iglesia de Santa
Marina de Aguas Santas, de la época visigoda, pero
reconstruida más tarde. En las proximidades, está el Palacio
Museo de los Marqueses de Viana, cuyo escudo en piedra aparece
en la fachada. Cuenta con escalera de artesonado mudéjar,
doce patios y jardín. En el interior se guardan distintas
colecciones de cerámica, porcelana, armas blancas, pinturas
cordobesas y una amplia biblioteca de tema cinegético.Hemos
de mencionar diferentes iglesias fundadas por Fernando III tras
conquistar la ciudad: la iglesia de San Nicolás de
la Villa, con torre octogonal acabada
en campanario con tejado vidriado, la de San Miguel, con
puerta mudéjar y fachada con rosetón, la de San
Lorenzo, con pórtico de tres arcadas, retablo barroco
y torre campanario sobre alminar árabe, la de San Agustín,
restaurada en el siglo XIX. Otras iglesias a destacar son la
de San Rafael, del Siglo XIX, de estilo neoclásico,
con una imagen del santo del siglo XVIII, la de San Pablo,
con carrillón en lugar de campanario, la de San Andrés,
con retablo de pintura en tabla del siglo XV. Entre las iglesias
de San Agustín y la de san Rafael, encontramos el Convento
Hospital de Jesús Nazareno.
Fiestas.
Durante la Semana Santa, desfilan procesiones que despiertan
gran devoción, como la Virgen de las Angustias, la Virgen
de los Dolores y el Cristo de la Misericordia. Los tres primeros
días de Mayo, se celebra la Festividad de la Cruz.
Del 10 al 20 de ese mismo mes, tiene lugar el festival de los Patios
Cordobeses, y en la última semana, la feria de
Nuestra Señora de la Salud, con gran cantidad de casetas
de libre acceso. El 24 de octubre, fiesta patronal de San
Rafael, Custodio de Córdoba.
Gastronomía.
Platos
típicamente cordobeses son el cordero a la miel (procedente
de la cocina árabe), la caldereta de cordero, el flamenquín
(filete de jamón envuelto por otro de ternera) y el rabo
de toro (que se sirve estofado). Los pescados suelen prepararse
en adobo o en escabeche. El gazpacho se elabora con almendras,
pasas y manzana. Propio de Córdoba es también el salmorejo,
crema fría en la que la base del gazpacho se espesa y
se le añade picatostes, tacos de jamón y de huevo
duro. En repostería, gozan de fama los pestiños,
las perrunas y los polvorones, los alfajores y el pastel cordobés (torta
de hojaldre rellena de cabello de ángel).
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