GRANADA
Ultima capital
de al-Andalus, con la entrega de la ciudad por parte del rey
nazarí Boabdil a los Reyes Católicos en 1.492,
se rinde el último reino musulmán de la Península
Ibérica. Situada a los pies de Sierra Nevada, su famosa
vega, regada por el Genil se extiende hacia el norte y el oeste.
Su población es de (245.000 habitantes).
Historia.
La
ciudad tiene su origen en un asentamiento ibérico, llamado
Ilbyr, que hace unos 5.000 millones de años ocupaba el
actual barrio del Albayzín. Tras un periodo floreciente,
en que se consolida el comercio con griegos y fenicios, y la
posterior dominación cartaginense, el poblado es ocupado
por los romanos, que pasan a denominar a la ciudad Ilíberis.
Tras la caída del Imperio Romano y la invasión
de los bárbaros, tiene lugar la ocupación visigoda,
que fortifica la ciudad y la engrandecen. Posteriormente, llegan
los árabes, que en un principio se asientan en la población
judía Garnatha Alyejud, frente a Ilíberis, origen
del nombre actual de la ciudad. Granada depende en principio
del emirato y más tarde del califato de Córdoba,
pero en 1.013, se constituye en capital del reino de taifa que
agrupa a las actuales provincias de Málaga y Granada.
Se suceden entonces una serie de luchas y relevos en el poder
que concluyen con la llegada de la dinastía nazarí,
bajo cuya dominación tiene lugar la época de mayor
esplendor de Granada. Doscientos cuarenta y seis años
después de la consolidación del reino por Alhamar
de Arjona (Muhammad in Nasr), el último de los reyes
nazaríes, Boabdil, hace entrega de las llaves de la ciudad
a los Reyes Católicos el 2 de enero de 1.492. A pesar
de que las condiciones de la rendición incluían
el respeto y la aceptación de las costumbres, religión
y lengua de los árabes residentes en Granada, los nuevos
gobernantes van endureciendo la situación de los mismos,
y, a mediados del siglo XVI, tiene lugar la rebelión
de las Alpujarras. Tras el sometimiento de los rebelados, los
moriscos son expulsados de la ciudad. La ciudad va perdiendo
su antiguo esplendor, y pasa por su momento de mayor decadencia
en el siglo XIX. A mediados del siglo XX, el desarrollo del
turismo y una ligera revitalización industrial facilitan
la modernización de la ciudad, cuya atracción
desde el punto de vista histórico-artístico sigue
siendo indudable, y a cuya conservación y valoración
se dedican renovados esfuerzos.
Medio
Ambiente.
Sierra Nevada. Destacan los lagos glaciares
de las zonas más altas y la estratificación de
la vegetación, contrastando los paisajes típicamente
mediterráneos de las áreas bajas con los prados
alpinos y la flora autóctona (la violeta de Sierra Nevada,
la estrella de la nieve) de los niveles más elevados.
Economía.
La oferta turística de la zona incluye una gran cantidad
de establecimientos hoteleros y de esparcimiento, que ofrecen
un servicio de creciente calidad. Hay que destacar dos actividades
artesanales propias de la zona: la cerámica y la taracea
(insertado en madera de otras piezas de madera, marfil o nácar).
Destaca la cerámica granadina llamada de Fajalauza, caracterizada
por el uso de adornos de tipo vegetal en color verde o azul.
Son también destacables la orfebrería y la marroquinería
de la zona, así como la imaginería, la ebanistería
y la talla.
Monumentos.
Sin
duda, la edificación emblemática de la ciudad
es la Alhambra, ciudadela militar y palacio real a un tiempo.
La construcción fue comenzada en el reinado de Muhammad
in Nasr en 1.238, y ampliada durante los sucesivos reinados,
hasta la época de Muhammad V, que concluyó su
mandato en 1.391.Completamente amurallada y con varias puertas
de acceso (de las Armas, de la Justicia, del Vino y del Hierro),
el Castillo Rojo agrupa una serie de edificios, cada uno con
diferentes finalidades, comunicados entre sí por pasadizos
y galerías. Adornados con materiales sencillos, yeso,
madera y azulejos, el conjunto sorprende por la delicadeza y
originalidad con que son trabajados y combinados entre sí.
Otro elemento esencial lo constituye el agua, que en albercas,
fuentes, surtidores y acequias, acompaña al visitante
durante todo el recorrido. Hemos de destacar la Alcazaba, palacio
defensivo en el que se encuentran las Torres de la Vela, del
Homenaje y de Quebrada. A continuación, fuera del recinto
militar, se encuentran los palacios reales. A través
de los patios Madraza de los Príncipes y machuca, se
accede al Palacio de Mexuar, con techo de madera, zócalo
de azulejos del siglo XVI y amplios balcones, destinado fundamentalmente
a sala de audiencias de personalidades de alto rango. De ahí,
se pasa al Cuarto Dorado, y atravesando un patio, al Palacio
de Comares, adornado con escudos de la dinastía nazarí.
El Patio de Comares o de Arrayanes, con forma rectangular y
pórticos de 7 arcos peraltados en los lados menores,
constituye el corazón del palacio. A través de
un pasadizo, se accede a la Sala de Comares o de Embajadores,
salón cuadrado con zócalo de cerámica vidriada
y muros decorados con yesería con motivos geométricos
y vegetales.Tras unas escaleras, se llega a la los Baños
de Comares, con tres estancias principales, la sala de las Camas,
o área de descanso, la cámara de vapor para caldear
el ambiente y la sala de Baños. Desde la sala de Comares
se llega al Palacio de los Leones. En el centro, el patio rectangular
rodeado por una galería apoyada en dobles columnas de
mármol y arcos lobulados con celosía de yeso.
En el centro, la famosa fuente de los Leones. En los lados norte
y sur del patio, se hallan las salas de las Dos H ermanas y de
los Abencerrajes, respectivamente. La primera tiene suelo de
mármol, muros con yesería, techo de mocárabes
y estanque circular. La otra, tiene, zócalos de azulejos,
yesería policromada en los muros y fuente cuadrada. En
la parte oeste del patio se sitúa la sala de los Reyes,
rectangular, por cuya puerta de la Rauda, se accede a los Jardines
del Partal. En ellos se halla la torre de las Damas y la mezquita.
En el siglo XVI, el emperador Carlos V hizo construir en el
recinto de la Alhambra el Palacio que lleva su nombre. Obra
de Pedro Machuca, se trata de un edificio de dos plantas con
un gran patio circular interior con columnas toscanas y jónicas.
La fachada principal tiene dobles columnas estriadas y pedestales
con bajorrelieves. Acoge en la actualidad los Museos de Arte
Hispano Musulmán y de Bellas Artes. Junto a la Alhambra,
se encuentra el palacio y los jardines del Generalife, o jardín
del paraíso alto, residencia veraniega de los nazaríes.
Se trata del único de los jardines que rodeaban la Alhambra
que aún se conserva, situado junto a los restos del Castillo
de Santa Elena, cuenta con el agua como protagonista, expuesta
al paseante en una gran cantidad de fuentes, surtidores y albercas.
Destacan el patio de la Acequia, que debe su nombre a la acequia
central, llena de surtidores. Desde ella se accede a la Sala
Regia, con bella decoración de yesería. A continuación
se encuentra el mirador de Ismail, por el que se puede contemplar
el río Darro. Se encuentra después al patio del
Ciprés de la Sultana, y desde aquí a los Jardines
altos, pasando junto a la Escalera del Agua.
Granada
también conserva un gran número de monumentos
de estilo renacentista, entre los que destaca su catedral. Encargada
por los Reyes Católicos, proyectada en estilo gótico
por Enrique de Egas, las obras continuaron en estilo renacentista
a cargo de Diego de Siloé. Con fachada principal de Alonso
Cano, tiene cinco naves separadas por pilares corintios con
arcos de medio punto, Capilla Mayor de planta circular, y cúpula
con vidrieras del siglo XVI. En la sacristía se halla
el Museo Catedralicio, con una gran cantidad de obras pictóricas
y de liturgia. Junto a la catedral, se encuentra la Capilla
Real, en cuyo mausoleo se hallan los restos de los Reyes Católicos,
su hija Juana la Loca y el marido de ésta, Felipe el
hermoso. Destacan los túmulos mortuorios de mármol
de carrara, obra de Domenico Fancelli, la soberbia reja de Bartolomé de
Jaén, así como los cuadros de Boticelli y de Van
der Weyden que junto con la corona y el cetro de Isabel la Católica
se custodian en el museo de la sacristía.
En
la plaza de la Universidad, se encuentra la Universidad fundada
por el emperador Carlos I, sede de la actual Facultad de Derecho,
y junto a ella, la iglesia de los Santos Justo y Pastor. Detrás,
el Colegio Mayor de San Bartolomé y Santiago, del siglo
XVI. Cerca, la iglesia de San Felipe Neri, reconstruída
sobre el original del siglo XVIII, y el Hospital e iglesia de
San Juan de Dios, con patio de arcos renacentistas. En la misma
zona, se halla el monasterio de San jerónimo, templo
del siglo XVI, edificado sobre un terreno de huertos árabes.
Obra de Diego de Siloé, y Jacobo Florentino, cuenta con
iglesia gótica y reposan en ella los restos del Gran
Capitán. Tras los jardines del Triunfo, el Hospital Real,
actual Rectorado de la Universidad, iniciado por Enrique de
Egas, de estilo gótico plateresco. Siguiendo por la acera
de San Ildefonso, donde se encuentra la iglesia del mismo nombre,
llegamos hasta el monasterio de la Cartuja, fundado por el Gran
Capitán en 1495, remodelado en el siglo XVII en estilo
churrigueresco.

El
Palacio de Madraza es una antigua Universidad árabe que
pasó a ser Casa de Cabildos en época de los Reyes
Católicos. Completamente reformada en estilo barroco,
mantiene un salón morisco con un hermoso mihrab. En la
misma zona se halla la Alcaicería, zoco árabe
remodelado tras un incendio; la plaza e Bib-Rambla, antiguo
terreno de torneos y festejos árabe y posterior centro
de aduanas y escribanías. Cerca de allí, junto
al Ayuntamiento, el Corral del Carbón, antigua alhóndiga
y posada árabe, se convirtió en teatro cristiano
y más tarde almacén de carbón. Enfrente,
en la plaza de Tovar, el palacio de los Duques de Abrantes,
del siglo XVI, con fachada gótica adornada con símbolos
heráldicos. En la plaza de Isabel la Católica
se encuentra el monumento a las Capitulaciones, del siglo XIX.
Cerca, el Convento de S. Francisco, que albergó los restos
de los Reyes Católicos hasta su traslado a la Capilla
Real, y actual Parador de Turismo. En la plaza del Padre Suárez
se encuentran la casa de su mismo nombre, de fachada renacentista
y actual archivo de la Real Chancillería, y la Casa de
los Tiros, palacio mudéjar que alberga actualmente el
Museo de Turismo e Historia de Granada. Tras ambos edificios,
en el espacio que se extiende hasta la cuesta de los Gomérez,
que lleva a la Alhambra, se halla la antigua judería.
En
el Barrio del Realejo, hemos de destacar el campo del Príncipe,
en el que se encuentra el Cristo de los Favores; la iglesia
de Santo Domingo, de estilo renacentista con elementos góticos;
y la plaza de los campos. Cerca de la plaza de Mariana Pineda,
se sitúa el Palacio de Bibataubín, con columnas
salomónicas en la fachada y actual sede de la Diputación
Provincial.
Hemos
de mencionar otros dos famosos barrios granadinos, el Sacromonte
y el Albayzín. En el primero, además de las cuevas
gitanas en las que se ofrecen espectáculos flamencos,
se hallan la abadía del Sacromonte, el Palacio de Córdoba,
de estilo renacentista, y la casa del Chapiz, que incluye dos
mansiones árabes del siglo XV, actual sede de la Escuela
de Estudios Árabes. El barrio del Albayzín, declarado
Patrimonio de la Humaniad por la UNESCO en 1.993, destaca por
sus estrechas calles, sus plazas y sus casas con jardín
o cármenes. En él encontramos la Iglesia del Salvador,
construída sobre una mezquita. Cerca, la Iglesia de San
Bartolomé, con artesonado mudéjar, y el convento
de Santa Isabel La Real, con portada gótica donde se
hallan grabados los símbolos de los Reyes Católicos,
el mirador del Carril de la Lona, y el Palacio de Dar-al-horra,
residencia de la madre de Boabdil, obra del siglo XV.
A lo largo de la Carrera del Darro, calle opuesta a la
orilla de la Alhambra, nos encontramos con una gran cantidad de
obras arquitectónicas de gran interés. Partimos
de la Plaza Nueva, donde se halla la Real Chancillería,
edificio del siglo XVI, cuenta con patio de Diego de Siloé y
fachada barroca. Frente a ella, la Iglesia de Santa Ana, obra
del mismo arquitecto, posee torre de ladrillos y arcos con azulejos.
Siguiendo por la Carrera, se suceden la Casa de los Ágreda,
el Convento de Santa Inés y el Bañuelo, baños árabes
con capiteles visigodos, romanos y árabes. Más arriba,
los conventos de Santa Catalina de Zafra y de la Concepción,
la casa de Castril, actual museo arqueológico y la iglesia
de San Pedro y San Pablo
Fiestas.
Mención
especial merece la Semana Santa granadina, de cuyos pasos procesionales
destacan las que tienen lugar el Jueves Santo (la subida a la
abadía del Sacromonte del Cristo de los Gitanos, el encierrol
del Cristo del Perdón y Mª Santísima de la
Aurora en San Miguel del Albayzín) y el Sábado
Santo (salida de Santa María de la Alhambra por la puerta
de la Justicia). Otro festejo muy popular lo constituye la fiesta
de la Cruz, celebrada el primer fin de semana de mayo, durante
la que se elaboran cruces florales, que se sitúan en
las numerosas plazas adornadas con mantonesy macetas. El día
del Corpus es también una celebración de carácter
religioso con gran aceptación en Granada, tras el que
tiene lugar la feria. En junio y julio se celebra el Festival
Internacional de Música y Danza, en la Alhambra. La patrona,
la Virgen de las Angustias, tiene su fiesta patronal el último
domingo de septiembre. El 12 de octubre se festeja el Descubrimiento
de América. . Los días 1 y 2 de Enero, se celebra
la Toma. El 1 de febrero se realiza la subida al monte por San
Cecilio.

Gastronomía.
Los
productos de la vega granadina y la influencia de las distintas
culturas que han habitado esta ciudad, en especial la árabe,
dan su especial carácter a la gastronomía de Granada.
En primer lugar hemos de nombrar los platos que tienen a las habas
como ingrediente principal, como las habas con jamón y
la cazuela de habas verdes, en la que se añaden huevos
estrellados. Destacan también la tortilla Sacromonte, hecha
con sesos de cordero, y los guisos de carnes variadas, como los
andrajos con liebre, las manos de cerdo, el guisaíllo cateto
con cordero, ternera, pollo, piñones y almendras. Abundan
los platos en que se mezclan los sabores dulce y salado, introduciendo
frutas diversas como la gallina granadina, con espinacas, plátanos
y boniatos, y el cordero con granada. Cuenta también con
sopas y cremas frías, como el ajo blanco y el salmorejo,
pero también se elabora gazpacho caliente con zumo de naranja.
En su repostería aparecen los piononos, la compota de membrillo,
las torrijas y el pastelón de perdiz.
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