BEGIJAR
El
término municipal de Begíjar se encuentra a
unos 42 kilómetros de la capital y se encuentra en la
comarca de La Loma, a unos 7 kilómetros de Baeza y a 16
de Úbeda.
Tiene
una altitud de 650 metros y una superficie de 43 kilómetros
cuadrados; su población es aproximadamente de unos 3.200
habitantes.
Begíjar
limita al norte con el término de Ibros, al este y al sur
con Baeza y al oeste con los municipios de Lupión y Torreblascopedro.
Se comunica con los pueblos de alrededor a través de carreteras
comarcales; también está comunicada con la CN-321
Jaén - Albacete y la línea de ferrocarril Linares - Almería
atraviesa su término.
HISTORIA.
Begíjar
fue conquistada en el siglo XIII, aproximadamente en el año
1227. En este término ha habido varios asentamientos pero
la mayoría de ellos que se han identificado pertenecen
a la época romana como es el caso de los asentamientos
en La Piedra Hincada en la que en su suelo hay restos arqueológicos
y los de la Vega del Obispo.
Anteriormente
Begíjar pertenecía al Concejo de Baeza y éste último
junto con los obispos de Jaén se disputaban el término
de Begíjar con el fin de hacerse de las rentas de sus tierras.
En 1779 se produjo por fin la emancipación del término,
alcanzando la categoría de villa.
MEDIO
AMBIENTE.
Este
término constituye uno de los extremos de la Loma de Úbeda
en la que hay grandes zonas de olivar y una gran vega en la que
se cultiva algodón y remolacha.
En
esta zona hay abundante agua y la vegetación es frondosa,
destacando sauces, álamos, eucaliptos, olmos... Cerca del
olivar apreciaremos numerosas higueras y adelfas. Por el Puente
del Obispo, la vegetación es todavía más
espesa; en ella encontramos álamos blancos, sauces y fresnos.
Respecto
a la fauna lo que más predomina son las golondrinas y los
vencejos.
ECONOMÍA.
El
olivar no solo es el recurso básico de la economía
de Begíjar; también se desarrolla una importante
actividad ganadera de vacuno estabulado y una industria complementaria
cárnica.
La
mayoría de los habitantes viven en Begíjar y alrededor
de unos 100 habitantes viven en el núcleo de La Estación
denominado "Puente del Obispo". A diferencia de otros
municipios, no ha tenido un gran descenso de población.
Según datos estadísticos en el año 91 el
porcentaje de menores de 20 años doblaba al porcentaje
de personas mayores de 65 años. Unos 1300 habitantes se
declaraban activos y de éstos la mitad se dedicaban a la
agricultura, mientras que las dos terceras partes eran empleados
eventuales.

MONUMENTOS.
En
primer lugar habría que mencionar el Castillo de origen
medieval, del que apenas se conservan restos de la muralla, pero
sí un torreón que viene a ser la torre del homenaje
con planta cuadrada.
En
la Plaza de la Constitución se encuentra la Iglesia Parroquial
de Santiago, bello ejemplo de arquitectura renacentista. En su
portada del siglo XVI predomina el arco de medio punto, los medallones
de San Pablo y San Pedro así como los escudos episcopales.
En su interior hay un camarín de estilo barroco del Cristo
de la Vera Cruz con columnas salomónicas y una pila bautismal
mudéjar.
En
esta misma plaza, se encuentra el Ayuntamiento del siglo XVI con
columnas corintias en su portada, torre con reloj y campanario.
Otros
edificios dignos de nombrar son el Palacio episcopal del que quedan
algunos restos, el Palacio de los Marín-Colón (cerca
del ayuntamiento) y como monumento escultórico, la Cruz
de Piedra situada en la Avenida de Andalucía.
FIESTAS.
Ferias
y Fiestas Patronales en honor a Santiago Apóstol, siendo
el día más importante el 25 de julio.
Festividad
del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, el 25 de septiembre.
Festividad
de San Antón, el 1 de enero.
Celebración
con motivo de la Virgen de la Cabeza, el último domingo
de abril.
COCINA.
Entre
los platos más predominantes en este municipio, mencionar
en primer lugar el lomo de orza; el cocido cuyo ingrediente principal
es el llamado albondigón o relleno que consiste en carne
picada, ajos, perejil, huevos y pan rallado, dejándose
cocer en el caldo del cocido; el cordero a la caldereta. En Semana
Santa, se suele preparar el bacalao encebollado para comerlo el
Viernes Santo y como dulces en esta festividad, las flores de
esponja o "esponjuelas". En invierno es muy típico
preparar unas migas de pan con torreznos, rábanos, melón,
sardinas arenques; en cambio en el verano es tradicional la ensalada
de pimentón. |